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Thursday, May 25, 2006


La Revolución cubana: solidaridad para cualquier país del mundo.

En la República de Rwanda prestan sus servicios 5 profesionales granmenses de la primera Brigada Médica cubana en ese país.

Por estos días, determinados y poco serios medios de difusión internacionales (léase Forbes y compañía) se han dedicado a difundir ciertas mentiras en relación con el accionar de la Revolución cubana y su máximo líder, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Sin embargo, omiten verdades que surcan los mares, por su grandeza, humanismo y desinterés: por ejemplo, no hablan del aporte cubano a la salud, allí donde los países desarrollados solo buscan recursos y fomentan la desigualdad y la explotación.
Uno de estos países es Rwanda, ubicado en el centro de África, en la región conocida como "de los grandes lagos". País colonizado durante mucho tiempo por varias potencias y sacudido constantemente por conflictos interétnicos favorecidos precisamente por los intereses extranjeros.
Hasta allí, donde términos como pobreza absoluta y extrema pobreza son aplicables a más del 60 por ciento de la población, ha llegado la solidaridad cubana, mediante la colaboración de una brigada médica compuesta por 25 profesionales de la salud.
Ellos tienen la misión de apoyar la atención médica a la población (en Rwanda hay aproximadamente 160 médicos nacionales, para una proporción de 50 000 habitantes por médico y el 75% de este personal especializado se encuentra en la capital) y contribuir además a la formación de nuevos galenos, a partir de la actividad docente.
Kigali -capital del país- Butare, Gitarama y Ruhengeri son las localidades que hasta ahora han comprobado la profesionalidad y el desinterés de los médicos cubanos, donde se han abierto varios servicios de neurocirugía, endodoncia y prótesis y se lucha por disminuir las tasas de mortalidad infantil y maternas.
Los cooperantes cubanos han atendido a 49970 pacientes, han salvado 751 vidas, 875 partos, 5638 cirugías, han consultado 5574 pacientes con VIH/SIDA y capacitado a más de 800 personas en 214 cursos o adiestramientos impartidos.
En esta solidaria brigada prestan sus servicios 5 profesionales granmenses, que también brindan su apoyo en la magnífica tarea de la Revolución cubana, de llevar la salud y la vida hacia quienes tanto la necesitan.

Friday, May 19, 2006

CASTING

El escenario repleto de personas retumba por tantas pisadas. Hay allí actores reconocidos, algunos menos conocidos y otros son puros aventureros de su rostro y de su físico. Abajo, en la platea, dos hombres y una mujer acomodan sobre sus rodillas gruesos blocks de notas y planillas en blanco. Piden silencio los de abajo. Los de arriba callan y se organizan en fila. Comienza el desfile.
Los examinadores se fijan en todo. Comentan. Apuntan.
Mira ese rostro, perfecto. Y la boca algo torcida sirve.
Usted... Sí usted mismo... Póngase a la derecha.
Este no, es lampiño, demasiado joven. Puede retirase, gracias.
El de las orejas grandes. Magnífico. Usted también, por favor, a la derecha.
Ahí viene un buen par de piernas. ¿Eso que se ve desde aquí es una cicatriz? Mándalo a la derecha.
Así escogieron varios. Uno por su nariz. Otro por sus brazos. Aquél por los ojos casi sin párpados. Todos, claro, están de acuerdo en hacer sacrificios para el cine. Figurar en una película de Hollywood bien vale la pena.
Son quince elegidos. Los examinadores piden que se encuentren el martes en la Clínica de Estética que está en Beverly Hills.

30 días después.

La puerta del gabinete se abre a medias y por ella entra uno de los examinadores. Se dirige hacia el corpulento hombre que escribe en el buró: Señor Brannath, ¿quiere echarle un vistazo al modelo que nos pidió? Creo que ya podemos comenzar a filmar su versión de Frankestein.

(c) Vicente Manuel Prieto Rodríguez. 2005
Cuento tomado de la compilación "La punta del Iceberg"